La sexta edición de las Huevolimpiadas 2026 convirtió a la Universidad Autónoma de Santa Ana (UNASA) en un escenario de creatividad, tensión y emoción, donde estudiantes de la carrera de Diseño Gráfico Multimedia pusieron a prueba sus conocimientos al construir empaques capaces de proteger huevos lanzados desde una altura de 11 metros.

La actividad académica, es considerada representativa en la carrera, en la cátedra de Diseño de Empaque y Envases y Producción y Sistema de Impresiones, la cual reunió a estudiantes que durante semanas trabajaron en prototipos, pruebas y rediseños con el objetivo de lograr la estructura más resistente. Este año, el desafío incrementó su nivel de dificultad, ya que cada equipo debía proteger 20 huevos.

El director de la Escuela de Diseño Gráfico Multimedia, licenciado Josué Martínez, explicó que el propósito principal de las Huevolimpiadas es integrar el aprendizaje práctico con la creatividad.
“Buscamos mezclar la parte académica con la parte creativa, el aprender haciendo”, expresó.

La jornada estuvo marcada por la expectativa de cada lanzamiento. Algunos equipos celebraban con euforia al comprobar que la mayoría de sus huevos sobrevivían al impacto, mientras otros observaban cómo sus estructuras cedían completamente tras la caída.

El licenciado Guillermo Ayala, docente de la cátedra, destacó que esta dinámica trasciende una evaluación tradicional.
“Hacemos de un parcial un espectáculo, la gente quiere ver que los huevos se destruyan”, comentó entre risas, señalando además que el ejercicio permite aplicar conocimientos de diseño, resolución de problemas y trabajo colaborativo en escenarios reales.

Las estudiantes Valeria Cortés y Metzly Mendoza, representantes del Distrito 6, obtuvieron el mejor resultado de la competencia al salvar 18 huevos intactos, desatando la celebración entre compañeros y asistentes.

Tras conocer los resultados, ambas compartieron el esfuerzo detrás del proyecto.
“Fueron noches de desvelo”, relató una de las participantes.

También recordaron que en las primeras pruebas apenas lograban salvar dos huevos, por lo que el resultado final representó una recompensa al trabajo constante.
“Era un reto grande porque era la primera vez que se hacía con 20 huevos y entre dos personas nada más”, añadieron.

Entre el público también se vivieron momentos emotivos. Cris Calderón de Cortés, madre de Valeria, acompañó de cerca todo el proceso y destacó el nivel de compromiso de las estudiantes.
“Las he visto trabajar incansablemente, desvelarse. Yo decía: con esto basta, pero ellas hacían una prueba y luego otra”, expresó.

Asimismo, señaló la importancia del respaldo familiar durante la etapa universitaria.
“Aunque ya estén grandes, no dejan de ser niños. Estar ahí presentes les ayuda a sentirse acompañados y más animados”, afirmó.

Por otra parte, los estudiantes Irving Cruz y Sofía Alvarenga, representantes del Distrito 4, coincidieron en que la experiencia fue enriquecedora pese a la presión de la competencia. Aunque su estructura permitió salvar 16 huevos, aseguraron que buscaban un resultado aún mejor.
“Creo que sí se vio el esfuerzo, aunque no era el resultado que esperábamos, queríamos más”, comentaron.

La actividad también contó con el apoyo de la cátedra de Periodismo Digital, de la Licenciatura en Comunicación Digital Multimedia de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de UNASA.

Más allá de los empaques resistentes o de los huevos quebrados, las Huevolimpiadas 2026 reflejaron el nivel de disciplina, perseverancia y capacidad de innovación de los estudiantes. Cada lanzamiento se convirtió en una prueba no solo para las estructuras construidas, sino también para la creatividad y el trabajo en equipo desarrollado durante todo el proceso académico.

c)| Escrito por Adriana Montoya.  Edición: El Cénit.

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