Guillermo del Toro es uno de esos directores que no solo crean mundos fantásticos, sino que también tienen una visión muy clara sobre la naturaleza del cine y su propia misión como cineasta. En una entrevista para Big Think, dijo algo muy inspirador para cualquiera que quiera crear:

“Pueden estar dirigiendo desde un iPhone, desde el celular de su hermana, desde una cámara web… la mayoría de la gente hoy tiene acceso mínimo a una máquina de imágenes y audio, y si sienten que tienen que dirigir, ya están dirigiendo”.

Con esa frase, del Toro rompe con la idea de que hacer cine es solo para quienes tienen estudios, presupuesto o conexiones en Hollywood. Para él, el acto de dirigir no es un privilegio exclusivo, sino una posibilidad abierta para quienes tienen algo que contar y las ganas de hacerlo.

Esta manera de ver el cine es especialmente poderosa en el contexto latinoamericano: muchas veces los recursos faltan, pero las historias sobran. Del Toro nos recuerda que lo importante es tener una voz, una inquietud y la voluntad de expresarla con lo que sea que tengamos a mano. No importa tanto el equipo, sino la intención y el impulso de crear.

Además, su propia trayectoria lo respalda. De niño ya jugaba con figuras y cámaras, aprendiendo desde abajo, con lo que tenía. Esa formación temprana fue clave para convertirse en el maestro visual que conocemos hoy. En sus propias palabras, su carrera no ha sido una serie de éxitos planeados, sino “hacer lo que uno puede, pero también lo que uno quiere.”

Del Toro también ha hablado sobre lo difícil que es hacer películas, incluso cuando ya tienes reconocimiento: hay rechazo, frustración, momentos de “sandwich de miércoles”, como él lo describe. Pero eso no lo ha detenido; al contrario, refuerza su llamado a confiar en las historias que uno quiere contar, incluso si nadie parece interesado al principio.

Al final, su filosofía para mí suena como un desafío: no esperes a que te den permiso para crear. Si tienes una visión, úsala; si tienes un celular, úsalo; si tienes miedo, enfréntalo con tu voz. Porque para Del Toro, dirigir no es solo una profesión: es una forma de ver el mundo, de transformar lo cotidiano en algo mágico, y de cambiar lo que otros aceptan como normal.

Que el cine siga vivo en nuestras tierras, que esa idea pase al papel y luego a la imagen, que podamos construir narrativas de aquello importante, de lo que soñamos, de lo que queremos hacer. Tenemos ejemplos, habrá que ser creativo, formarnos, pero más importante habrá que hacer y construir nuestros propios espacios.

c)| Espacio cultural: «Entre líneas y versos», un proyecto de Arte y Cultura de UNASA, Escrito por: Lcdo. Abraham Rodríguez, Fotografía: Kacy Bao / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

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