La Universidad Autónoma de Santa Ana (UNASA), a través de la Escuela de Fisioterapia como parte de su Proyección Social participó por segundo año consecutivo en la Jornada Internacional de Salud Integral Honduras, desarrollada del 27 al 30 de julio de 2026 en comunidades de Peña Blanca, Cortés, Honduras. La iniciativa se ejecutó en articulación con la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y la Fundación Amigos de Bernabé, permitió brindar atención a 63 personas, entre niños y adultos con afecciones musculoesqueléticas y neurológicas.
Durante la jornada, cinco estudiantes de Fisioterapia de UNASA, acompañados por dos docentes, participaron en procesos de evaluación, tratamiento fisioterapéutico y educación para la salud en comunidades ubicadas en zonas rurales de difícil acceso. Las intervenciones se realizaron en escuelas, casas comunales y viviendas, de acuerdo con las condiciones disponibles en cada localidad. Además de la atención directa, los participantes recibieron orientación sobre ejercicios, higiene postural, prevención y alternativas de autocuidado que pueden implementarse con recursos disponibles en sus hogares.
La licenciada Norma Velázquez, docente de tiempo completo de la Escuela de Fisioterapia, explicó que el proyecto ha ampliado progresivamente su población beneficiaria. Inicialmente estaba dirigido a niños con discapacidad, pero actualmente también atiende a adultos con afecciones musculoesqueléticas. En 2025 fueron atendidas 52 personas, mientras que en 2026 la cifra aumentó a 63 beneficiarios, desde bebés con retrasos en el desarrollo psicomotor hasta adultos mayores. “Nosotros llevamos prácticas para mejorar la calidad de vida y educación en salud; es decir, qué pueden hacer ellos para cuidar su cuerpo y tener un estilo de vida más saludable con los recursos que tengan en casa”, señaló.
Como parte de las actividades, los estudiantes también participaron en una jornada especializada para niños con alteraciones neurológicas, en la que se elaboraron férulas adaptadas y se brindaron indicaciones de tratamiento a sus familias. Para la docente, estas experiencias trascienden el aprendizaje técnico, ya que colocan a los estudiantes frente a realidades sociales distintas a las que encuentran habitualmente en los espacios académicos y clínicos. “Allá ellos se empoderan de lo que están haciendo y desarrollan mucha empatía, porque se dan cuenta de otra realidad que muchas veces no vemos acá”, expresó.
La participación internacional también representa un espacio de intercambio académico entre estudiantes y docentes de UNASA y la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, particularmente con la formación en Terapia Funcional. Este intercambio permite compartir conocimientos y experiencias sobre técnicas de atención y, al mismo tiempo, fortalecer competencias profesionales y habilidades interpersonales en los futuros fisioterapeutas.
Con esta segunda edición consecutiva, la iniciativa continua su vocación de sostenibilidad al apostar no solo por la atención clínica puntual, sino por la educación en autocuidado y la capacitación comunitaria a largo plazo con recursos accesibles. Asimismo, consolida el trabajo de la Proyección Social que trasciende fronteras mediante la cooperación académica y el servicio humanitario en Centroamérica.
c)| Redacción El Cénit.



