Empatía, comunicación efectiva, liderazgo y manejo del estrés fueron algunas de las competencias abordadas en un taller que preparó a futuros médicos para afrontar los retos de la atención clínica con un enfoque humano.

La formación de un médico va más allá del conocimiento científico, es por eso que los estudiantes de sexto año del Doctorado en Medicina de la Universidad Autónoma de Santa Ana (UNASA) participaron en un taller de habilidades blandas orientado a fortalecer las competencias que pondrán en práctica durante su internado hospitalario y en el ejercicio de su profesión.

La jornada fue organizada por el Departamento de Bienestar Estudiantil, el Comité de Apoyo Psicopedagógico (CAP) en coordinación con la Escuela de Medicina, como respuesta a necesidades identificadas en el área clínica.

La directora de Bienestar Estudiantil, máster Claudia Lemus, explicó que la iniciativa busca preparar a los futuros médicos para afrontar situaciones propias de la práctica profesional desde una perspectiva técnica y humana.

«No podemos ser buenos profesionales sin antes ser buenas personas. Debe existir un equilibrio entre las habilidades blandas y las habilidades duras, porque la experticia técnica pierde valor si no se practica la empatía, la ética, la paciencia y el liderazgo con los demás», afirmó.

Durante el taller se abordaron 12 habilidades esenciales para los profesionales de la salud, entre ellas empatía, comunicación efectiva, inteligencia emocional, liderazgo, resolución de problemas, pensamiento crítico, trabajo en equipo, ética, profesionalismo, manejo del estrés, responsabilidad, organización y adaptabilidad.

Como parte de la metodología, los estudiantes analizaron casos reales que les permitieron debatir cómo responderían ante diferentes escenarios del entorno hospitalario. Según, máster Lemus, esta dinámica promovió el diálogo, la reflexión y el reconocimiento de la importancia de aplicar estas competencias en la atención de los pacientes.

El coordinador del área hospitalaria, doctor Milton Herrador, señaló que el taller está dirigido a estudiantes de sexto año que próximamente realizarán el examen que les permitirá ingresar al internado en 2027.

«La medicina requiere tanto del conocimiento técnico como de la forma en que se atiende al paciente. Este taller brinda herramientas para la resolución de problemas, el manejo de conflictos y el desarrollo de habilidades blandas que serán fundamentales en la práctica clínica», expresó.

Los participantes coincidieron en que la actividad les permitió reconocer competencias que ya aplican durante sus rotaciones hospitalarias y comprender su importancia dentro del ejercicio médico.

Para Raúl Osvaldo Núñez, el taller fortaleció aspectos como el trabajo en equipo, el liderazgo y la comunicación efectiva, habilidades que considera indispensables en el trabajo diario con pacientes y profesionales de distintas instituciones.

Por su parte, William Figueroa destacó que la formación médica suele enfocarse en procedimientos y conocimientos técnicos, mientras que este tipo de espacios permite identificar las habilidades que se desarrollan en la relación con los pacientes y con el personal de salud.

En tanto, Elizabeth López Manzanares señaló que uno de los principales aprendizajes fue la importancia del manejo del estrés, la empatía y la ética profesional, competencias que considera esenciales para brindar una atención de calidad.

La actividad formó parte de las estrategias de acompañamiento académico que buscan preparar a los estudiantes para los desafíos del entorno hospitalario, donde la atención integral depende tanto del dominio de los procedimientos médicos como de la capacidad para comunicarse, tomar decisiones y actuar con sensibilidad humana.

c)| Redacción El Cénit.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *