La actividad combinó una clase virtual y un taller presencial para fortalecer la formación de 21 estudiantes, quienes trabajaron con alimentos accesibles y adaptados al contexto salvadoreño.

Preparar opciones de alimentación saludable con productos accesibles y cercanos a la realidad salvadoreña fue el eje de un taller práctico desarrollado por estudiantes de nutrición de la Universidad Autónoma de Santa Ana, (UNASA) en coordinación con especialistas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el chef Jorge Alvarado.

La actividad se realizó en dos momentos: una clase virtual el lunes 25 de mayo y un taller presencial el miércoles 27, en el que participaron 21 estudiantes de tercer y cuarto año. Durante la jornada práctica, los participantes elaboraron refrigerios siguiendo lineamientos nutricionales enfocados en la niñez, adolescencia y población en general.

La iniciativa se basa en la Guía de Refrigerios Saludables para Primera Infancia, Niñez y Adolescencia, impulsada por el Gobierno de El Salvador para promover una alimentación equilibrada. La licenciada Reina Osorio, especialista en alimentación de la FAO, explicó que estos lineamientos buscan aportar los nutrientes necesarios para mantener la salud y favorecer el aprendizaje, “Es importante que los futuros profesionales conozcan sobre lineamientos actuales, que puedan aportar al país desde su especialidad”, afirmó.

Desde la formación académica, la experiencia permitió conectar teoría y práctica. “Los estudiantes están aprendiendo nuevas opciones de alimentos que pueden llevar a comunidades, respetando la cultura alimentaria salvadoreña”, explicó el director de Nutrición de UNASA, licenciado Jesús Amado Alas, quien destacó el uso de ingredientes tradicionales como espinaca, zanahoria y otras hojas locales.

El acompañamiento técnico también incluyó la participación del chef Jorge Alvarado, quien orientó el proceso culinario bajo estándares actuales. Esta interacción permitió a los estudiantes fortalecer habilidades prácticas y ampliar su visión sobre la preparación de alimentos saludables.

Para los participantes, el valor del taller radica en la aplicación directa del conocimiento. Jefferson Duarte, estudiante de cuarto año, señaló que trabajar junto a especialistas internacionales les permite “poner en práctica lo aprendido en clases y adquirir nuevos conocimientos”.

Este tipo de experiencias no solo fortalecen la formación académica, sino que también abren la puerta a replicar iniciativas similares en comunidades, con propuestas de bajo costo y adaptadas al contexto local.

La combinación entre conocimiento técnico, práctica culinaria y enfoque comunitario perfila a estos futuros profesionales como actores clave en la promoción de hábitos alimenticios más saludables en el país.

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