Escrito por: Máster Luis Ernesto Martínez Preza, Docente tiempo completo de la Escuela de Medicina, UNASA.

En antaño, el levantamiento de pesas era una forma de mantenerse en óptimas condiciones físicas, muchas personas lo realizaban rutinariamente, esperando que con el pasar de los años se percibieran los frutos esperados; pues en condiciones normales de nutrición y rutina de ejercicios, se llevaban años para poder obtener resultados deseables; sin embargo, personas con mejores recursos económicos consumían sustancias esteroideas o suplementos proteicos, obteniendo buenos resultados en el desarrollo físico en poco tiempo, pero con consecuencias orgánicas que repercutían en su salud.

Actualmente, las condiciones no han cambiado mucho y por esto muchos jóvenes universitarios pueden conseguir muchas sustancias lícitas anabolizantes y esteroideas que ayudan a desarrollar su cuerpo en pocos meses, sin ninguna supervisión de alguna persona que se encuentre certificada para su prescripción y de esta forma muchísimos jóvenes se ven predispuestos a poder desarrollar alteraciones en su estado de salud como cuadros hipertensivos y alteraciones cardiovasculares, que en antaño solamente se veían en personas de edad avanzada, volviéndolos susceptibles a que en un futuro puedan desarrollar otras enfermedades asociadas a la hipertensión, como la insuficiencia renal crónica o enfermedades metabólicas como la Diabetes mellitus tipo II o la insuficiencia cardíaca, por solo mencionar algunas.

Muchos jóvenes universitarios, con regímenes alimenticios en disonancia con la buena y sana nutrición, con hábitos de consumo de bebidas carbonatadas, consumo de comidas chatarra, ricas en grasas saturadas, con consumo de bebidas alcohólicas, tabaquismo de cigarrillos y uso de vape, van  a los gimnasios, realizan sus rutinas de ejercicios de esfuerzo físico sin una debida supervisión por profesionales de salud que verifiquen y controlen el desarrollo físico, su nutrición, condiciones metabólicas y endócrinas.

A esto hay que mencionar que muchos jóvenes ingieren sustancias lícitas como alcohol, tabaco según la encuesta nacional de alcohol y tabaco (ENAT, 2022), que expone que el 50.1% de los adolescentes entre 15 y 19 años habían consumido bebidas alcohólicas por primera vez (ENAT, 2022). A ello se le suma el uso el uso desmedido de energizantes, anabolizantes, electrolíticas, y que pueden adquirir en cualquier tienda o supermercado según el estudio “Consumo de psicoestimulantes lícitos en estudiantes de Doctorado en Medicina (2018). Asimismo muchos jóvenes consumen drogas ilícitas como marihuana, anfetaminas, cocaína, entre otras (Consumo de drogas psicoactivas lícitas e ilícitas en estudiantes universitarios, 2011); lo que hacen que pierdan la capacidad del cuerpo para mantener la homeostasis corporal y de esta forma puedan desarrollar enfermedades con alteraciones hemodinámicas que pongan en riesgo la vida en un futuro.

Cabe mencionar que el ejercicio de fuerza puede estimular la liberación de sustancias vasoactivas como la adrenalina y noradrenalina, que en forma fisiológica aumentan la contractilidad del corazón y su fuerza de bombeo circulatorio; también, a que el riñón secrete aldosterona, aumentando la reabsorción tubular de sodio; de igual forma produce y libera renina, causando una vasoconstricción periférica, pero que en el momento de realizar el ejercicio es normal que todos estos fenómenos se lleven a cabo y se produzcan todas las sustancias antes mencionadas para aportar el oxígeno necesario para el metabolismo y desarrollo muscular; sin embargo, cuando estos jóvenes consumen drogas, no se alimenten debidamente, no duermen lo necesario de acuerdo a su edad, comienza el desarrollo de cuadros de hipertensión arterial comprometiendo la circulación normal, afectando así órganos vitales como: el mismo corazón, el cerebro, los riñones, las glándulas suprarrenales, el páncreas, entre otros.

Otro factor que pudiese influir en muchos jóvenes, que presentan hipertensión arterial relacionado con el ejercicio anaeróbico de esfuerzo físico como el levantamiento de pesas, es el hereditario de enfermedades cardiovasculares aunado con obesidad, malnutrición, sedentarismo previo y consumo de sustancias esteroideas anabolizantes.

Es importante mencionar que, durante una rutina de ejercicios, se presentan cambios hemodinámicos, fisiológicos, normales, que se presentan con la intensidad del ejercicio. Es normal que se produzca aumento de la frecuencia cardiaca, de la ventilación o frecuencia respiratoria, aumento del pulso periférico así también incremento de la presión arterial.

No es normal que posterior a una rutina de ejercicios se mantenga una elevación anormal de la frecuencia cardiaca y pulso periférico y de la tensión arterial, pues esto conlleva a que órganos blancos como los riñones se vean afectados y siendo éstos los órganos que regulan de forma directa e indirecta la tensión arterial, puedan provocar aumento de la reabsorción tubular renal de sodio, causando edema en miembros inferiores o que se eleven sustancias hormonales como la renina que tiene efectos en la circulación sanguínea periférica al causar vasoconstricción y sea una causa importante de la hipertensión arterial post ejercicio.

En este caso es muy recomendable detectar el incremento de la tensión arterial en jóvenes que realizan ejercicios anaeróbicos de esfuerzo como el levantamiento de pesas, controlar la dieta que ingieren, modificar hábitos y costumbres, entre los que se pueden mencionar: dejar de fumar, no consumir bebidas alcohólicas ni carbonatadas, no consumir alimentos ricos en grasas saturadas, dormir un promedio de ocho horas al día y realizar ejercicios aeróbicos moderados posterior a una rutina de ejercicios anaeróbicos moderados a fuertes con una excelente hidratación corporal.

También deben realizar chequeos físicos y nutricionales con especialistas en el ramo de la salud física y nutricional, además de complementar con exámenes de laboratorio y gabinete adecuados y orientados, que ayuden a detectar precozmente cualquier alteración del estado de salud de la persona que pudiese llevarla a desarrollar enfermedades que pongan en riesgo su integridad física y por ende su vida.  

De igual manera, se deben establecer protocolos en los gimnasios para el direccionamiento adecuado de rutinas de ejercicios para los distintos tipos de usuarios, tanto hombres como mujeres, de acuerdo a la edad de la persona, condiciones físicas características, nutrición, enfermedades previas que puedan presentar los usuarios de los gimnasios, sean estas enfermedades adquiridas o de carácter hereditario que puedan predisponer en la incidencia otras enfermedades como: hipertensión arterial asociada al ejercicio anaeróbico de fuerza.

Por todo lo anterior, se debe incentivar que toda persona que realice actividades de fuerza con ejercicios anaeróbicos no consuman sustancias esteroideas anabolizantes sin supervisión médica, tengan excelentes hábitos saludables y se encuentre en continuo control por un especialista en la medicina del deporte y nutrición para que no se presenten enfermedades hipertensivas y cardiovasculares que puedan afectar la integridad física del usuario y los jóvenes estudiantes que a pesar de la carga académica que puedan tener, deben de realizar ejercicio físico anaeróbico moderado, pero teniendo en cuenta un sueño suficiente y reparador (recomendado de acuerdo a la edad; en jóvenes, en promedio es de ocho horas) una buena nutrición, un buen control y supervisión por un entrenador con conocimientos fisiológicos de la fisiología del deporte y un especialista en nutrición que acompañe la nutrición adecuada de las personas que se ejercitan en los gimnasios.

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