c)| Escrito por: Máster Miguel Ángel Sandoval Lope, Docente tiempo completo de la Escuela de Medicina de UNASA.

La educación médica en la actualidad tiene que enfrentar la tarea, de equilibrar tres aspectos de mucha importancia: la excelencia científica, la formación ética y el carácter humanista. Con este artículo de opinión quiero invitarle mi estimado lector, a reflexionar sobre la necesidad de integrar los valores institucionales de nuestra Universidad UNASA, la bioética y no menos importante, el compromiso social en la formación del futuro profesional de la Medicina, enfatizando que la calidad técnica-medica, solo tiene sentido y valor, si se acompaña de calidad humana.

“La experiencia mística en el contexto bíblico se presenta como un proceso interior, espiritual, generado por un encuentro que engendra un sublime conocimiento y tiene una intensa repercusión afectiva” (González Bernal, 2015, p 328).

Hace algún tiempo un amigo y colega, me manifestaba que él piensa, firmemente, “que el estudiante de Medicina de la actualidad ya perdió la mística, de ser estudiante de medicina”. Fue lo que me motivo, a empezar a escribir este artículo, con un encabezado, que hiciera referencia al contexto bíblico, a lo espiritual, a lo sublime, a lo afectivo, a la mística en el trato de un paciente.

Esas palabras de mi colega me hicieron reflexionar un poco, ante la situación que vivimos, en un mundo dominado por la tecnología y donde la ciencia médica avanza a un ritmo acelerado; sin embargo, pienso que el desarrollo técnico y científico no siempre se traduce en una mejor atención al paciente. Surge así una pregunta para mí, muy importante: ¿Cómo formar profesionales de la medicina, que combinen la precisión científica, con el diagnóstico y la terapéutica de las enfermedades, con la sensibilidad humana? La educación médica dentro de la modernidad que vivimos, debe recuperar su propósito esencial: formar profesionales, éticos, competentes y comprometidos con el bienestar integral del ser humano, nuestros pacientes, nuestro motivo de ser.

Cuando la ciencia sin conciencia, se puede convertir en un riesgo formativo.

Estoy de acuerdo en que el rendimiento académico, las competencias y la productividad en el conocimiento científico, puede dar como resultado un profesional, muy capacitado, pero muy distante, con poca o ninguna empatía y algo muy grave, sin conciencia social, y es que a mi manera de ver y con mucho respeto al lector, la medicina sin el componente ético, no es más que técnica sin propósito. La práctica del arte de la medicina, además de conocimiento, académico- técnico, tiene que tener mucha sabiduría de carácter moral. En este sentido, la ética y los valores institucionales de nuestra universidad, UNASA, son pilares fundamentales para la toma de decisiones, en el área básica, pre-clínicas, clínica y lo más importante, en la vida profesional de nuestros estudiantes, como profesionales, justos y humanizados.

Es así como los valores institucionales, deberían ser guía en la formación de las nuevas generaciones de médicos, formar con valores implica para mí, construir una identidad profesional coherente, donde el futuro médico actúe con empatía, honestidad y sentido de servicio.

Formar a las nuevas generaciones con conciencia, puede ser una propuesta de integración ética.

El reto en la actualidad, es integrar, la bioética, la reflexión crítica y la experiencia comunitaria, dentro del currículo. Fortalecer la discusión ética, en la parte actitudinal, del estudiante y como es lógico, el aprendizaje basado en casos clínicos, en el área preclínica y clínica. La ética, como señala la UNESCO (2023), “debe vivirse como una competencia transversal, que acompañe toda la formación, no como una asignatura aislada”

En mi opinión, la educación médica en este siglo (XXI) debe formar médicos con ciencia y conciencia. Puede haber excelencia científica en el conocimiento de nuestros futuros médicos, pero sin ética, produce conocimiento vacío; la ética sin conocimiento científico, se vuelve ineficaz e inhumana. Solo la fusión de ambas dimensiones, permitirá que las universidades, como la nuestra, UNASA, cumplan su misión de servir a la vida y a la humanidad, formando, médicos, que curen con sabiduría, escuchen con empatía y actúen con integridad.  ¿Qué opina Ud. al respecto, mi estimado lector?

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