La iniciativa combina controles de salud, educación preventiva y actividades recreativas para fortalecer el bienestar de los usuarios de la Fundación Primavera, mientras los futuros profesionales de UNASA desarrollan experiencia en atención comunitaria.
Cada semana, un grupo de estudiantes voluntarios de la Escuela de Enfermería de la Universidad Autónoma de Santa Ana, UNASA visita la Fundación Primavera para acompañar a decenas de adultos mayores en actividades orientadas al cuidado de su salud física y emocional.
La iniciativa, denominada Vida Plena, se desarrolla de marzo a septiembre y busca ofrecer una atención integral que incluye toma de signos vitales, educación para la prevención de enfermedades crónicas y neurodegenerativas, además de dinámicas recreativas que promueven la autonomía y la convivencia entre los participantes.
La licenciada Jessica María Galán Alfaro, docente de la Escuela de Enfermería, explicó que el seguimiento constante permite detectar oportunamente alteraciones en el estado de salud de los beneficiarios, especialmente de quienes viven con enfermedades crónicas.
«Cuando encontramos alguna alteración en los signos vitales, lo reportamos a la fundación para que se gestione la atención correspondiente en la unidad de salud», señaló.
La docente indicó que entre seis y ocho estudiantes voluntarios participan en cada jornada, en la cual atienden entre 25 y 35 pacientes, aplicando conocimientos adquiridos durante su formación académica mientras fortalecen habilidades relacionadas con el trato humanizado y la atención integral del paciente.
Más allá de los controles médicos básicos, las sesiones incluyen charlas sobre primeros auxilios, prevención de accidentes en el hogar y hábitos saludables, contenidos que buscan brindar herramientas prácticas para la vida diaria de los adultos mayores.

Para Sonia de Hernández, de 61 años, asistir a la Fundación Primavera representa mucho más que una revisión de salud.
«Me ayuda mucho porque ahora conozco mejor cómo cuidar mi salud y también puedo apoyar a mi esposo, que tiene problemas de salud, con todo lo que aprendemos en las charlas», comentó.
Desde la Fundación Primavera también destacan el impacto que el proyecto ha tenido tanto en los beneficiarios como en los estudiantes.
Jorge Alexander Ismael Avelar, coordinador de proyectos de la institución, afirmó que los adultos mayores han desarrollado una relación de confianza con los voluntarios, al punto de buscarlos para resolver dudas relacionadas con su salud y recibir orientación durante cada visita.
Según explicó, ese vínculo ha favorecido una mayor participación de los beneficiarios en las actividades y ha contribuido a fortalecer hábitos de autocuidado.
Al mismo tiempo, señaló que el voluntariado representa un espacio de aprendizaje para los futuros profesionales de Enfermería, quienes adquieren experiencia en el abordaje de personas adultas mayores y en la organización de jornadas comunitarias.
En una población donde el envejecimiento demanda cada vez más acciones preventivas y de acompañamiento, iniciativas como Vida Plena muestran cómo la formación académica puede trasladarse a escenarios reales, permitiendo que el aprendizaje en las aulas se traduzca en atención directa para personas que encuentran, además de un control de salud, un espacio de confianza y acompañamiento.
c)| Redacción El Cénit.



