Más de 14 mil estudiantes beneficiados en tres años respaldan el proyecto con el que la Universidad Autónoma de Santa Ana (UNASA) obtuvo el segundo lugar en la categoría “Bienestar de la Comunidad Educativa” de los Premios a la Excelencia de la Educación Superior 2026, un reconocimiento nacional que destaca iniciativas capaces de transformar la experiencia universitaria más allá del aula.

El proyecto “Bienestar Integral para el Éxito Académico” obtuvo el segundo lugar en la categoría “Bienestar de la Comunidad Educativa” de los Premios a la Excelencia de la Educación Superior 2026.

Más de 14 mil estudiantes beneficiados, tres años de trabajo sostenido y una apuesta por acompañar a los jóvenes más allá de las aulas fueron algunos de los elementos que llevaron a la Universidad Autónoma de Santa Ana (UNASA) a obtener el segundo lugar en la categoría “Bienestar de la Comunidad Educativa” de los Premios a la Excelencia de la Educación Superior 2026.

El reconocimiento fue entregado por el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, a través de la Dirección Nacional de Educación Superior, como parte de una premiación que destacó 20 categorías relacionadas con la calidad, innovación y buenas prácticas dentro de las instituciones de educación superior del país.

El proyecto galardonado, denominado “Bienestar Integral para el Éxito Académico”, el Departamento de Bienestar Estudiantil nació en 2023 como una respuesta a las necesidades académicas, emocionales, psicológicas y físicas identificadas en los estudiantes universitarios, especialmente después de los efectos que dejó la pandemia en la salud mental de muchos jóvenes.

“La idea surgió al observar que los estudiantes necesitaban un acompañamiento más integral. No se trata únicamente del rendimiento académico; detrás de cada estudiante existen factores emocionales, sociales y físicos que también influyen en su éxito”, explicó Lcda. Daisy Ramírez, coordinadora del Comité de Apoyo Psicopedagógico (CAP) de UNASA.

La propuesta presentada al certamen reunió evidencia de actividades desarrolladas desde 2023 hasta la fecha, permitiendo demostrar la continuidad y sostenibilidad del proyecto. Según los datos recopilados por el equipo, más de 14 mil estudiantes han participado en acciones impulsadas desde Bienestar Estudiantil y el CAP.

Entre ellas figuran talleres de manejo del estrés, orientación psicopedagógica individual y grupal, técnicas de estudio, jornadas de vacunación, actividades recreativas, campañas de salud mental, espacios de integración estudiantil y eventos orientados al fortalecimiento de hábitos saludables.

Para Máster Claudia Lemus, coordinadora de Calidad, el reconocimiento refleja el esfuerzo conjunto de distintas áreas universitarias que trabajan para garantizar la permanencia y el bienestar de los estudiantes.

“El proyecto representa el trabajo que realizan Bienestar Estudiantil, el CAP, los directores de escuela y otras unidades para asegurar que los estudiantes reciban apoyo no solo en lo académico, sino también en lo emocional y físico”, señaló.

Uno de los aspectos que más llamó la atención durante la evaluación fue la capacidad del programa para demostrar resultados a largo plazo. Más que una actividad aislada, el proyecto evidencia una estrategia permanente de acompañamiento que busca facilitar la adaptación a la vida universitaria y crear condiciones favorables para el aprendizaje.

“El impacto fue ver las cifras. Al reunir toda la información nos dimos cuenta de la cantidad de estudiantes que habían sido beneficiados. Ahí estaban incluidos talleres, atenciones individuales, jornadas de salud, actividades recreativas y muchas otras iniciativas que forman parte de un bienestar integral”, explicó la Licenciada Ramírez.

El reconocimiento también representa un desafío para el equipo responsable. Máster Huber Durán, psicólogo especialista del CAP, considera que el premio valida el trabajo realizado, pero también eleva las expectativas para los próximos años.

“Es emocionante saber que llegamos tan lejos y que competimos con universidades que tienen una trayectoria importante. Pero también significa un reto, porque ahora debemos continuar trabajando al mismo nivel o incluso mejor”, afirmó.

Más allá del galardón, quienes impulsan el proyecto destacan los cambios observados en los estudiantes. Testimonios recopilados durante estos años reflejan mejoras en la gestión del estrés, la toma de decisiones, la adaptación al entorno universitario y la construcción de relaciones más saludables dentro de la comunidad académica.

Actualmente, el equipo proyecta ampliar el alcance de estas iniciativas para incluir de manera más activa a docentes y personal administrativo, bajo la convicción de que el bienestar debe entenderse como una responsabilidad compartida por toda la comunidad universitaria.

Mientras las cifras respaldan el impacto alcanzado hasta ahora, el reconocimiento obtenido coloca sobre la mesa una realidad cada vez más visible en la educación superior y es que el éxito académico también depende del cuidado de la salud mental, emocional y social de quienes transitan por las aulas.

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