Con el objetivo de fortalecer la cultura de donación voluntaria y apoyar a pacientes pediátricos que requieren transfusiones constantes, la Universidad Autónoma de Santa Ana (UNASA), a través de la Escuela de Laboratorio Clínico, desarrollará la Campaña de Donación Altruista de Sangre 2026 el próximo 5 de marzo, en el Auditorio Dr. H. C. Sergio Amílcar Carranza, de 7:30 a.m. a 12:30 p.m.

La jornada beneficiará al Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom, centro de referencia nacional en atención pediátrica especializada. Muchos de sus pacientes con enfermedades oncológicas, crónicas o sometidos a cirugías complejas dependen de transfusiones para continuar sus tratamientos.

“Más que un beneficio para la universidad, el impacto real es para los pacientes”, explicó la licenciada Gabriela Alegría, docente de la Escuela de Laboratorio Clínico y coordinadora de la actividad.

Más que una campaña: formar cultura

La escuela realiza tres campañas anuales dirigidas a distintos hospitales del país. Esta es la primera de 2026 y tiene como meta alcanzar 75 donantes efectivos.

El año pasado, en la jornada destinada al mismo hospital, se presentaron más de 100 voluntarios, aunque no todos pudieron donar tras el proceso de evaluación médica.

“Es importante aclarar que no todo el que llega está apto. Hay una entrevista previa y una evaluación para garantizar que la sangre sea segura”, señaló la licenciada Alegría.

El proceso incluye un cuestionario clínico, revisión de peso, signos vitales y antecedentes médicos recientes.

Cada unidad recolectada puede salvar hasta tres vidas.

Requisitos y mitos

Entre los principales requisitos están:

  • Ser mayor de 18 años.
  • Presentar DUI.
  • Pesar más de 115 libras.
  • No haber consumido antibióticos en los últimos 15 días.
  • No haber ingerido alcohol en los tres días previos.
  • Desayunar alimentos bajos en grasa (no asistir en ayunas).

También existen restricciones temporales: personas con tatuajes o piercings recientes deberán esperar un año para poder donar, debido al llamado “periodo de ventana” que permite descartar enfermedades transmisibles.

Las mujeres en periodo menstrual o en etapa de lactancia tampoco son candidatas en ese momento.

Gerardo Hernández, estudiante de cuarto año, subrayó que muchos temores están basados en desinformación.

“Donar sangre no provoca anemia ni aumento de peso. El único momento incómodo es el pinchazo inicial. Después, el procedimiento es similar a un examen de sangre, solo que dura un poco más”, explicó.

Tras la donación, los voluntarios reciben refrigerio e hidratación para facilitar la recuperación.

Donar también es aprender

Además del impacto social, la actividad tiene un componente académico. Los estudiantes participan en la logística, organización y acompañamiento del proceso, fortaleciendo competencias técnicas y éticas vinculadas a su ejercicio profesional.

“Queremos crear conciencia colectiva. La donación debe convertirse en cultura”, afirmó Alegría, al recordar que los bancos de sangre del país enfrentan periodos de escasez que pueden afectar directamente a pacientes en estado crítico.

Una segunda forma de ayudar

Paralelamente a la campaña, los estudiantes realizan una recolecta de juguetes que serán entregados a niños hospitalizados. Quienes no puedan donar sangre pueden sumarse a esta iniciativa solidaria depositando un juguete nuevo en la caja habilitada durante la jornada.

La invitación está abierta a estudiantes, docentes, personal administrativo y público en general que cumpla los requisitos.

Donar sangre no toma más de una hora. Para quienes la reciben, puede significar una segunda oportunidad.

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