La obra de la escultora salvadoreña Ana Beatriz Deleón, donada por el Dr. Oscar Carlos Picardo Joao, es develada el 26 de febrero de 2026 e incorpora al campus universitario una reinterpretación neogótica inspirada en la Catedral de Santa Ana.

En un acto celebrado el jueves 26 de febrero de 2026, la Universidad Autónoma de Santa Ana (UNASA) devela la obra escultórica “Pináculo”, pieza que pasa a formar parte de su patrimonio artístico y que dialoga directamente con la identidad histórica de Santa Ana.

La obra, creada por la escultora salvadoreña Ana Beatriz Deleón, fue donada por el Dr. Oscar Carlos Picardo Joao, quien durante su intervención subrayó que el mérito corresponde esencialmente a la artista. Explicó que la pieza surge en el contexto de una exposición desarrollada en el Museo Regional de Occidente, iniciativa impulsada por la artista santaneca Margarita “Negra” Álvarez, donde cada creador reinterpretó una fotografía emblemática de la ciudad.

A Deleón le fue asignada la imagen de un pináculo de la Catedral de Nuestra Señora de Santa Ana. A partir de esa referencia, desarrolló una propuesta neogótica basada en principios de armonía, proporción y simbolismo.

La estructura parte de un pentágono que representa la unión entre lo divino y lo terrenal. En cada ángulo incorpora ocho elementos que remiten a significados litúrgicos; el conjunto responde a una construcción matemática que, según explicó la artista, busca integrar fe, estética y contemporaneidad.

“Me interesaba darle vigencia a la Catedral, demostrar que no es un símbolo del pasado, sino una referencia viva”, expresó Deleón, visiblemente emocionada por la incorporación definitiva de la obra al campus universitario.

Durante el acto, el rector de UNASA, ingeniero y máster Sergio Ernesto Carranza, vinculó la simbología del pináculo con la misión formativa de la institución: “Tener fe en lo alto y los pies en la tierra”, señaló, aludiendo a la combinación entre convicción espiritual y responsabilidad profesional.

La base que sostiene la escultura fue diseñada por el rector y elaborada por el maestro Hugo Hernández. El acabado en estuco con técnica de punta de cuchara y tonalidad blanco hueso mantiene coherencia estética con la arquitectura catedralicia, reforzando el diálogo visual entre ciudad y universidad.

Por su parte, máster Mónica Zoraida Luna de Acosta, secretaria general de UNASA, afirmó que la incorporación de la obra “representa una muestra del compromiso con la promoción de la cultura y el arte en la sociedad y el reconocimiento de artistas salvadoreños. Constituye un patrimonio que conecta a la Universidad con la identidad de nuestra ciudad de Santa Ana”.

La pieza queda instalada de forma permanente dentro del campus, convirtiéndose en un punto de encuentro entre memoria urbana, expresión artística y formación académica. Su verticalidad proyecta aspiración; su arraigo histórico pertenencia.

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