Un conversatorio organizado por la Biblioteca Licenciado Carlos Alberto Saz abordó el uso de esta tecnología en la docencia, la investigación y la proyección social, así como la necesidad de promover una adopción crítica y ética.

La inteligencia artificial plantea nuevos desafíos para la educación superior, desde la forma de enseñar hasta los métodos de investigación y la relación de las universidades con su entorno. Estas transformaciones fueron el eje del conversatorio: Ni magia ni apocalipsis: Hablemos de Inteligencia Artificial. ¿Qué puedo hacer hoy y cómo prepararnos para lo que viene?

La actividad, organizada por la Biblioteca Licenciado Carlos Alberto Saz (LCAS), contó con la ponencia del licenciado Néstor Barrientos, quien abordó las capacidades actuales de esta tecnología, sus aplicaciones prácticas y los desafíos que representa para las instituciones académicas.

El encuentro buscó superar las visiones extremas que presentan la inteligencia artificial (IA) como una solución para cualquier problema o como una amenaza inevitable, para centrar la discusión en sus posibilidades de uso y en la preparación que requiere su incorporación en los procesos educativos.

Tres ámbitos de aplicación en la universidad

Durante el conversatorio se analizaron las implicaciones de la IA en tres áreas de la educación superior: docencia, investigación y proyección social.

En la docencia, los participantes conversaron sobre el potencial de estas herramientas para adaptar los procesos de aprendizaje a las necesidades de los estudiantes y apoyar el desarrollo de metodologías de enseñanza.

En el ámbito de la investigación, se abordó su utilidad para procesar y analizar grandes volúmenes de datos, así como las aplicaciones que pueden facilitar distintas etapas del trabajo académico y científico.

La proyección social también formó parte de la discusión. En este eje, los asistentes examinaron cómo la IA podría utilizarse para atender problemáticas del entorno y vincular las capacidades de la academia con las necesidades de las comunidades.

Estos ámbitos plantean la necesidad de analizar no solo qué tareas pueden realizar las herramientas de inteligencia artificial, sino también cómo utilizarlas de manera responsable dentro de las actividades universitarias.

El desafío de aprender a utilizar la IA

La discusión también puso sobre la mesa la importancia de preparar a la comunidad académica para los cambios tecnológicos. En lugar de limitar la respuesta educativa a prohibir estas herramientas, la reflexión se orientó hacia la formación de usuarios capaces de emplearlas con rigor científico, criterio propio y responsabilidad ética.

La jefa de la Biblioteca LCAS, máster Rocío Cubías, destacó la importancia de continuar propiciando espacios de actualización y diálogo sobre estos temas. Entre las áreas que podrían abordarse en futuros encuentros mencionó la ética, como parte de la discusión sobre el uso de la inteligencia artificial.

El conversatorio abrió un espacio para compartir conocimientos y examinar las posibilidades de esta tecnología desde la realidad universitaria. El reto para la educación superior consiste en comprender sus capacidades y limitaciones para decidir cómo integrarla de manera crítica y responsable en la enseñanza, la investigación y el trabajo con la sociedad.

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