El Gobierno activó la alerta roja por sequía meteorológica y agrícola en todo el territorio nacional tras advertir un escenario de déficit de lluvias, temperaturas récord y mayor riesgo para el abastecimiento de agua, la producción agropecuaria y la seguridad alimentaria.

La intensificación del fenómeno de El Niño y el prolongado déficit de lluvias llevaron al Gobierno de El Salvador a declarar alerta roja por sequía meteorológica y agrícola en todo el país, una medida que busca anticipar los impactos sobre la población, la disponibilidad de agua y la producción de alimentos.

La declaratoria, emitida por la Dirección General de Protección Civil, se fundamenta en los análisis técnicos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), los cuales advierten que las condiciones climáticas estarán marcadas por un fortalecimiento de El Niño durante los próximos meses.

De acuerdo con la Perspectiva Nacional del Clima agosto-noviembre 2026, el país enfrentará precipitaciones por debajo de lo normal, especialmente en las zonas paracentral y oriental, donde existe una probabilidad de entre el 70 % y el 90 % de registrar lluvias inferiores al promedio. En la zona central esa probabilidad oscila entre el 50 % y el 70 %, mientras que en el occidente se estima entre el 40 % y el 50 %.

Las autoridades también señalaron que durante este año ya se han registrado señales de una sequía prolongada. Entre ellas destacan un déficit del 41 % en las lluvias durante mayo, el inicio anticipado de la canícula, tres episodios de sequía meteorológica y hasta 19 días consecutivos sin lluvia en algunas zonas del territorio.

A ello se suman 14 récords de temperatura registrados durante agosto, con incrementos de hasta 9 grados Celsius en Santa Rosa de Lima, situación que agrava el estrés hídrico, reduce la humedad del suelo y aumenta la presión sobre los cultivos y las fuentes de agua.

Frente a este panorama, Protección Civil ordenó la activación de todas las comisiones nacionales, departamentales y municipales para fortalecer el monitoreo de las condiciones climáticas y coordinar acciones preventivas.

Las instituciones deberán mantener vigilancia permanente sobre las lluvias, la humedad del suelo, el caudal de ríos, la disponibilidad de agua, el estado de los cultivos y la seguridad alimentaria, además de realizar evaluaciones periódicas en las comunidades más vulnerables para identificar necesidades de abastecimiento y posibles afectaciones en los medios de vida.

La declaratoria también contempla medidas orientadas a reducir los efectos de la sequía, entre ellas el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, campañas para el uso racional del agua, protección de cultivos, asistencia técnica al sector agropecuario, fortalecimiento de los sistemas de almacenamiento de agua y acciones para garantizar la seguridad alimentaria de las familias más vulnerables.

Asimismo, se prevé la implementación de mecanismos de apoyo para comunidades afectadas, incluyendo transferencias monetarias temporales, cuando los análisis técnicos determinen impactos en los medios de vida.

Aunque el pronóstico indica una baja probabilidad de lluvias extremas durante los próximos meses, las autoridades advierten que aún pueden presentarse tormentas intensas de corta duración, por lo que el monitoreo continuará de forma permanente mientras permanezca vigente la alerta.

La declaratoria estará en vigor hasta que las condiciones climáticas permitan su modificación o levantamiento, conforme a las evaluaciones técnicas que realicen las instituciones responsables.

c)| Redacción El Cénit, fotografía de archivo. 

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