La Copa del Mundo ya conoce a sus dos finalistas. En una jornada cargada de tensión, dominio táctico y remontadas, España y Argentina aseguraron sus boletos para disputar el partido más importante del planeta.

El primer finalista se definió con un recital estratégico de la selección española, que superó con solvencia 2-0 a Francia. Más allá del resultado, el encuentro consolidó una estadística impresionante: desde el debut de Lamine Yamal con la camiseta de la Roja, España ha ganado todos sus enfrentamientos directos ante el combinado francés.

El marcador se abrió en la primera mitad por la vía del penal. Tras una incursión en el área, Lucas Digne derribó a Lamine Yamal; el salvadoreño Ivan Bartón no dudó en señalar la pena máxima y Mikel Oyarzabal la canjeó por gol con una definición impecable. En el segundo tiempo, la sentencia llegó tras una brillante triangulación colectiva que culminó con una proyección de Pedro Porro, quien definió con precisión para firmar el 2-0 definitivo.

La gran clave del triunfo español pasó por el pizarrón: anular el imponente ataque francés quitándole la pelota. Con una posesión abrumadoramente superior, España durmió el partido y dejó sin argumentos a los galos, quienes prácticamente no generaron ocasiones al no disponer del esférico. Con este triunfo, España regresa a una final de la Copa del Mundo tras 16 años de ausencia.

El segundo boleto a la final se definió en un enfrentamiento que transciende lo deportivo. Con el místico recuerdo de los cuartos de final de México 86 en el ambiente, donde Diego Armando Maradona firmó la ‘Mano de Dios’ y el ‘Gol del Siglo’, Argentina e Inglaterra protagonizaron otra batalla para los libros de historia.

El panorama comenzó cuesta arriba para la albiceleste. Inglaterra se puso en ventaja gracias a una anotación de Anthony Gordon. A partir de ahí, el partido se convirtió en un monólogo argentino topándose contra una muralla: el guardameta inglés Jordan Pickford, quien con intervenciones monumentales parecía sostener el boleto de los tres leones de forma definitiva.

Sin embargo, la jerarquía de los campeones defensores apareció en el momento cumbre. En una ráfaga de tan solo diez minutos, la albiceleste le dio la vuelta al marcador. Lionel Messi se vistió de asistente en ambas ocasiones; primero habilitando a Enzo Fernández para el gol del empate y, poco después, sirviendo un balón preciso para que Lautaro Martínez firmara de cabeza el 2-1 definitivo, desatando la locura argentina.

c)| Escrito por Rodrigo Guevara. Fotografías: El Comercio, FIFA Perú. Edición: El Cénit.

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