Once poetas de cuatro países participaron en la jornada final del XI Festival Internacional de Arte y Literatura de Santa Ana.

El último día del festival no fue una despedida. Fue un abrazo colectivo. Una poeta colombiana habló de montañas que vigilan sueños. Un cantante santaneco tocó rock en español. Estudiantes de un colegio cercano escucharon versos de México, Puerto Rico, Argentina y Colombia sentados en una biblioteca. Y al final, quedaron promesas de volver.

Así cerró este viernes 24 de abril el XI Festival Internacional de Arte y Literatura de Santa Ana de UNASA, una semana que comenzó en fundaciones, pasó por un centro escolar en Atiquizaya, se tomó el campus universitario el jueves con nueve talleres simultáneos y culminó en dos espacios simbólicos de la ciudad: la Biblioteca Pública David Granadino y el restaurante Expresión Cultural.

La jornada final reunió a once poetas de cuatro países, según detalló el licenciado Milton Martínez, director de la Biblioteca Pública David Granadino del Ministerio de Cultura en Santa Ana. “Es importante porque ellos vienen a dar su granito de arena a poder establecer parte de lo que es la identidad, la parte de la cultura. Esto realmente es una fiesta entre los hermanos de Latinoamérica que ahora se unen con nosotros acá en Santa Ana”, expresó.

Para Martínez, la alianza con UNASA no es nueva. “Ya tenemos experiencia. El año pasado tuvimos el privilegio de recibir a 11 poetas de 8 nacionalidades”, recordó. Y valoró que el festival haya crecido hasta involucrar a otros espacios. “Hoy estamos aquí en nuestro recinto cultural, y así habrán otras instituciones que están disfrutando de este festival”.

Máster Celeste Herrera, psicóloga y docente del Colegio Dominico Santo Tomás de Aquino, llevó a sus estudiantes a la jornada de cierre. Explicó por qué eventos como este son necesarios, especialmente para los jóvenes. “Últimamente están más inmersos en la tecnología, en las redes sociales, en el teléfono. Es muy importante que hayan este tipo de eventos para que puedan sensibilizarse y volver a tomar el amor por el arte, por la poesía, por la cultura”, dijo.

Sus alumnos ya han asistido a otras ediciones. “Ahorita ellos están encantados con ver a gente de otros países. Eso les da una oportunidad de soñar en grande”, agregó la psicóloga.

El cierre también tuvo música. Wilmer Linares, cantante y guitarrista santaneco de género rock en español, participó en la jornada. “Es muy importante el apoyo que brindan UNASA y la Biblioteca David Granadino para tener estas bonitas actividades que ayudan mucho al conocimiento de los jóvenes”, afirmó.

Uno de los momentos más emotivos llegó con la voz de Piedad Carmenta Rojas Cortés, poeta oriunda de Bolívar, Valle del Cauca, Colombia. Describió su tierra con una imagen que atrapó la atención de los presentes: “Un lugar maravilloso donde las montañas vigilan nuestros sueños, donde los vientos despeinan ocasos, donde las aves nos cantan serenatas y las flores se visten de fiesta”.

Rojas Cortés, que se define como una mujer “inquieta por todas las artes” poesía, cine, cuentos, declamación, valoró el alcance del festival. “Para mí es uno de los grandes logros: llegar aquí a El Salvador, invitados por UNASA, una universidad con un gran reconocimiento donde realmente podemos sentir el abrazo y sentir que los estudiantes son personas tan bien ubicadas, tan bien organizadas para podernos escuchar”, relató.

Sobre lo que se lleva de regreso a Colombia, fue clara: “Primero que todo, el abrazo amable, la sonrisa de sus gentes, la amabilidad. Me llevo su gastronomía, los paisajes que son espectaculares y, ante todo, el conocimiento que el salvadoreño nos puede dar para llevar a nuestros países”.

La jornada cerró con un reconocimiento a los artistas y poetas participantes por su contribución durante la semana, en un acto que tuvo lugar en Expresión Cultural, Café y Restaurante.

Con esta actividad, el XI Festival Internacional de Arte y Literatura de Santa Ana puso fin a cinco días de encuentros, talleres, versos y canciones. La organización, a cargo del Departamento de Proyección Social de UNASA y liderada por Máster Aracely Aguirre, cumplió once años consecutivos llevando el arte a distintos rincones de la ciudad, los artistas se despidieron dejando una idea en el aire: volver.

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