El pitazo final en la gran final de la Copa del Mundo 2026 dejó mucho más que la coronación de un nuevo monarca. El enfrentamiento entre España y Argentina representó un duelo inédito y directo por la hegemonía del fútbol contemporáneo: ambas selecciones llegaron a la cita buscando convertirse en la primera en ganar dos Mundiales en lo que va del siglo XXI.

Desde el año 2000, la Copa del Mundo se había caracterizado por una rotación constante en el trono: Brasil en 2002, Italia en 2006, España en 2010, Alemania en 2014, Francia en 2018 y Argentina en 2022. Ningún país había logrado repetir la gloria en la era moderna. Por ello, la final de 2026 tenía un ingrediente histórico único. Con España ostentando el título de 2010 y Argentina el de 2022, el ganador no solo bordaría una nueva estrella en su escudo, sino que inauguraría el casillero de los dobles campeones del milenio. Al final, el 1-0 le otorgó ese privilegio a la Roja.

El camino de España hacia su segundo título mundial no fue una historia de continuidad perfecta. Tras la época dorada de 2010, la selección española atravesó años complejos en las grandes citas, quedando fuera en fase de grupos en 2014 y siendo eliminada en octavos de final tanto en Rusia 2018 como en Qatar 2022. Sin embargo, el valor del título de 2026 radica en haber superado esa etapa de transición para consolidar una nueva camada de futbolistas. A diferencia del equipo de 2010 sostenido por el ‘tiki-taka’, esta versión campeona destacó por la frescura, el desequilibrio y la juventud de nombres como Lamine Yamal, Pedri y Ferran Torres, logrando llevar a España de regreso a la cima.

Por su parte, el subcampeonato no le quita mérito a la impresionante regularidad que ha firmado Argentina en la última década. Aunque la albiceleste se quedó a las puertas de revalidar el título obtenido en Qatar, su registro en la era moderna es sobresaliente. En las últimas cuatro ediciones de la Copa del Mundo, Argentina logró disputar tres finales (2014, 2022 y 2026), un logro de constancia y competitividad que muy pocas selecciones han conseguido en la historia del torneo. Con Lionel Messi como figura transversal de este proceso, el conjunto sudamericano se reafirmó como una de las potencias más sólidas y competitivas del planeta fútbol.

España terminó inclinando la balanza a su favor, convirtiéndose en la primera selección con dos mundiales en el siglo XXI y dejando a Argentina con un registro de constancia histórica.

c)| Escrito por Rodrigo Guevara. Fotografía: FIFA. Edición: El Cénit.

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