La actividad reunió a docentes y personal administrativo para reflexionar sobre los desafíos de la enseñanza, la paternidad y la formación en valores.
La experiencia de ser padre y educador al mismo tiempo fue el eje central de una jornada de reflexión desarrollada en la Biblioteca Lic. Carlos Alberto Saz de la Universidad Autónoma de Santa Ana (UNASA), en el marco de las conmemoraciones del Día del Padre y el Día del Maestro.
La actividad reunió a docentes, personal administrativo y miembros de la comunidad académica en un espacio dedicado al intercambio de experiencias personales y profesionales sobre el papel que desempeñan quienes forman a las nuevas generaciones tanto en el hogar como en las aulas.
Durante el encuentro participaron como ponentes docentes de la universidad, quienes compartieron vivencias relacionadas con los retos, aprendizajes y responsabilidades que implica ejercer simultáneamente la labor de padre y maestro.
José Miguel Hernández, coordinador de Posgrados en el Área de Idiomas, explicó que el propósito fue generar una conversación abierta sobre las lecciones aprendidas a lo largo de los años. “Se abre un espacio de reflexión donde podamos aprender, desaprender y reaprender de personas que comparten su trayectoria, experiencia y conocimiento”, expresó.



Máster Carlos García, Director de Investigación y Proyección Social y Extensión Universitaria, destacó en la ponencia que este tipo de iniciativas permiten fortalecer el intercambio de experiencias entre docentes y personal universitario, aprovechando el conocimiento acumulado de quienes han recorrido distintos caminos dentro de la educación.
Por su parte, María Rocío Cubías, jefa de Biblioteca, señaló que la actividad buscó reconocer a dos figuras fundamentales en la formación de las personas: los padres y los maestros. Según explicó, el encuentro también sirvió para reflexionar sobre la importancia de mantener espacios de convivencia y diálogo en una época marcada por la constante presencia de la tecnología en la vida cotidiana.
“Son oportunidades para compartir experiencias, reflexionar sobre cómo podemos ser mejores padres y conocer vivencias docentes que nos permitan seguir fortaleciendo los valores”, comentó.
La jornada también abordó la dimensión humana detrás de la labor educativa. La docente, máster Laura Rosa de González destacó que muchas veces los estudiantes conocen únicamente la faceta profesional de sus maestros, sin tener acceso a las experiencias personales que han marcado su vida.
“Los estudiantes muchas veces no saben que somos seres humanos, que también sentimos y enfrentamos situaciones como ellos. Compartir esas experiencias ayuda a generar más confianza y cercanía”, afirmó.
La actividad permitió abrir un diálogo sobre la importancia de la empatía, la comunicación y la formación integral dentro de la comunidad educativa, resaltando que el aprendizaje también se construye a partir de las experiencias humanas que cada docente aporta más allá de los contenidos académicos.
En un contexto donde la educación enfrenta constantes transformaciones, espacios como este buscan recordar que detrás de cada proceso de enseñanza existen historias, desafíos y aprendizajes que también contribuyen a la formación de las futuras generaciones.
