Una encuesta digital revela que los postres tradicionales siguen siendo el principal símbolo culinario de la temporada, por encima del pescado y otras comidas típicas.

Las tradiciones gastronómicas continúan marcando la identidad de la Semana Santa en El Salvador, y los dulces típicos se mantienen como los favoritos de la temporada. Así lo refleja una encuesta realizada por El Cenit Digital, en la que la mayoría de participantes señaló a las torrejas y frutas en miel como su elección principal durante estos días.

De acuerdo con los resultados, el 54 % de los encuestados afirmó que su comida favorita en Semana Santa son los dulces tradicionales, entre ellos torrejas, jocotes y mangos en miel, recetas que históricamente han acompañado las celebraciones familiares y religiosas del país.

En segundo lugar aparecen los tamales pisques y otras comidas tradicionales, con un 27 % de preferencia, confirmando que los platillos heredados de generación en generación siguen teniendo un peso importante dentro de la cultura culinaria salvadoreña.

Por su parte, las comidas a base de pescado, asociadas tradicionalmente con la temporada religiosa, obtuvieron un 10 % de las respuestas, mientras que un 9 % indicó no consumir alimentos típicos durante estas fechas.

Tradición, memoria y temporada

Más allá de una simple elección gastronómica, los resultados reflejan cómo la comida funciona como un vínculo cultural durante Semana Santa. Preparaciones como las torrejas o las frutas en miel suelen elaborarse en casa y compartirse en familia, convirtiéndose en una práctica que combina religión, descanso y convivencia.

La encuesta también evidencia cambios en los hábitos de consumo: aunque el pescado ha sido históricamente protagonista de la temporada, nuevas dinámicas familiares y preferencias personales diversifican las elecciones alimenticias.

Una tradición que permanece

Cada año, la Semana Santa reúne distintas formas de vivir la temporada: actividades religiosas, turismo, descanso y, por supuesto, la cocina tradicional. Los resultados muestran que, pese al paso del tiempo, los sabores dulces continúan ocupando un lugar central en la memoria colectiva de los salvadoreños.

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