El taller brindó herramientas emocionales a futuros profesionales que actualmente realizan prácticas con pacientes.
La Universidad Autónoma de Santa Ana (UNASA), a través de la Escuela de Fisioterapia, desarrolló el taller “Cuidando mi salud mental”, dirigido a estudiantes de cuarto y quinto año que se encuentran en su etapa de prácticas clínicas, con el objetivo de fortalecer su bienestar emocional y preparación profesional.
La jornada fue impartida por el psicólogo Álvaro Canizales, quien abordó estrategias orientadas a la gestión emocional, el autocuidado y el manejo del estrés que enfrentan los estudiantes durante la atención directa a pacientes.
La directora de la Escuela de Fisioterapia, máster Jackeline Morales, explicó que la iniciativa surge ante la necesidad de acompañar el proceso formativo desde una perspectiva integral, considerando el impacto emocional que implica el trabajo clínico.
“Para nosotros como universidad es sumamente valioso el estado de salud mental y emocional de nuestros estudiantes, ya que durante sus prácticas tienden a cargarse de las emociones de los pacientes. Por ello, buscamos enseñarles a canalizar esas experiencias y brindar una mejor atención”, expresó.


En el taller participaron aproximadamente 30 estudiantes, quienes realizaron dinámicas enfocadas en el reconocimiento emocional, la liberación del estrés y el fortalecimiento de habilidades para una atención empática.
Andrea María López, estudiante de quinto año, calificó la actividad como “interesante y dinámica”, destacando que contribuye al autoconocimiento y al manejo del estrés propio de la práctica clínica.
Por su parte, Steven Alejandro Flores señaló que este tipo de espacios les permite afrontar de mejor manera las emociones que surgen al trabajar con pacientes en distintas condiciones de salud.
El ponente Álvaro Canizales indicó que el propósito principal fue que los futuros fisioterapeutas aprendan a reconocer, gestionar y canalizar sus emociones, fortaleciendo así su desempeño profesional y la relación terapéutica con los pacientes.
La actividad evidenció la importancia de integrar el cuidado emocional dentro de la formación en salud, especialmente en etapas donde los estudiantes comienzan a enfrentarse a realidades clínicas que trascienden lo académico.


