La jornada permitió aplicar dosis contra tétanos y hepatitis B a más de 200 estudiantes, como parte de los requisitos para iniciar su formación clínica.

Recibir vacunas antes de ingresar al hospital no es solo un requisito académico, sino una medida clave de protección. Este 20 de marzo, estudiantes de Ciencias de la Salud participaron en una jornada de vacunación que busca reducir riesgos tanto para ellos como para los pacientes con los que trabajarán en su etapa práctica.

La actividad se desarrolló en la Universidad Autónoma de Santa Ana (UNASA), donde se aplicaron dosis contra el tétanos y la hepatitis B a estudiantes que iniciarán prácticas hospitalarias en el próximo año.

Andrea Cuyuch, estudiante de UNASA, explicó la importancia de este proceso en su formación. “Estas vacunas nos protegen a nosotros, pero también a la población en general. Ya en el hospital estamos más expuestos”, señaló.

La jornada estuvo dirigida a estudiantes de carreras de Medicina, Odontología, Enfermería, Laboratorio Clínico, Fisioterapia y Nutrición. En total, fueron convocados más de 200 alumnos que deberán cumplir con este esquema como parte de los requisitos para su ingreso a prácticas clínicas.

Desde la coordinación de Bienestar Estudiantil, máster María Eugenia de Carranza detalló que la vacunación responde a lineamientos hospitalarios. Las dosis incluyen protección contra difteria y tétanos, con refuerzo a largo plazo, así como un esquema de tres aplicaciones contra hepatitis B.

Para muchos estudiantes, el acceso directo a este servicio representa una ventaja. Daniela Martínez, estudiante, destacó que “en algunos casos es difícil acceder a estas vacunas, entonces que las traigan aquí facilita todo”.

Mauricio Figueroa, por su parte, señaló que además del ahorro de tiempo, la vacunación es necesaria ante los riesgos de la profesión. “Estamos expuestos a infecciones, incluso en situaciones cotidianas, así que esto nos ayuda a prevenir”, comentó.

Más allá del requisito académico, la jornada pone en evidencia una realidad: el personal de salud en formación enfrenta riesgos desde etapas tempranas, por lo que la prevención se vuelve parte esencial de su preparación.

Antes de entrar a un hospital, el aprendizaje comienza por el autocuidado. La vacunación, en este caso, no solo habilita el paso a las prácticas, sino que marca el inicio de una responsabilidad compartida con la salud pública.

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