La competencia reunió a atletas de la región y contó con apoyo médico de estudiantes y profesionales de UNASA.

El Campeonato Centroamericano de Marcha Atlética 2026 se desarrolló en El Salvador en el circuito del Bulevar de Los Héroes, en San Salvador, donde atletas de distintos países de la región compitieron en una jornada marcada por la resistencia física y la técnica deportiva.

La competencia reunió a 28 participantes provenientes de diversas naciones centroamericanas, quienes se enfrentaron en pruebas de marcha atlética en ruta bajo los estándares oficiales del atletismo internacional, tanto en la rama masculina como femenina.

Entre los resultados destacados, el salvadoreño Samuel Alexander Alfaro Morales obtuvo la medalla de oro en la categoría U15 masculina, consolidándose como uno de los atletas más sobresalientes del evento.

Durante la jornada, los competidores enfrentaron recorridos exigentes que pusieron a prueba su preparación física, estrategia y control técnico, elementos clave en esta disciplina del atletismo.

Francis Jiménez, gerente técnico de la Federación Salvadoreña de Atletismo, explicó que este tipo de competencias permite fortalecer el desarrollo de la marcha atlética en la región y promover el intercambio deportivo entre los países centroamericanos.

Fotografías: Adriana Peñate.

Delegación de UNASA participa en atención del campeonato

Durante el desarrollo del evento, estudiantes y profesionales de las escuelas de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad Autónoma de Santa Ana, UNASA participaron en la atención preventiva brindada a los atletas.

La delegación universitaria apoyó en la evaluación de participantes que presentaron signos de agotamiento o malestar tras la competencia, atendiendo casos relacionados con deshidratación, mareos, desmayos y calambres musculares.

Damaris Izaguirre, licenciada en Enfermería y exalumna de la institución, explicó que el equipo médico se mantuvo atento a las condiciones físicas de los deportistas durante toda la jornada.

“Apoyamos en la detección de atletas que presentaban síntomas de descompensación por el esfuerzo físico, como desmayos, mareos o malestar estomacal”, señaló.

Para los estudiantes participantes, la experiencia también representó una oportunidad de aprendizaje práctico en un contexto real de atención en eventos deportivos.

“Este tipo de actividades nos permite poner en práctica lo aprendido en clase y ver el impacto de la teoría en la vida real”, expresó Javier Bueno, estudiante de quinto año de Enfermería.

La participación universitaria en este tipo de eventos contribuye al fortalecimiento de la formación profesional, permitiendo a los estudiantes desarrollar competencias clínicas mientras colaboran en iniciativas deportivas de alcance regional.

c)| Escrito por Adriana Peñate y Michel Ramos. Edición: El Cénit.

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