El doctor Mario Kelvin Hidalgo Ramos, director del Hospital San Juan de Dios de Santa Ana y exalumno de UNASA, compartió su experiencia profesional en una charla organizada por Bienestar Estudiantil.
Replantear la vocación médica más allá de las aulas y del hospital fue el eje central de la charla Medicina 360, cultivando la vocación, dirigida a estudiantes del Doctorado en Medicina de la Universidad Autónoma de Santa Ana.
El encuentro contó con la participación del doctor Mario Kelvin Hidalgo Romero, actual director del Hospital San Juan de Dios de Santa Ana y graduado de UNASA, quien regresó al campus para compartir su experiencia profesional y el proceso que lo llevó desde las aulas universitarias hasta asumir una responsabilidad de liderazgo en el sistema público de salud.
“Es emocionante regresar al campo universitario y recordar el momento de formación que tuve como profesional. Nunca hay que desistir; siempre trabajar con responsabilidad y disciplina”, expresó.
Durante su intervención, el especialista enfatizó que la medicina exige preparación académica, pero también coherencia ética y sensibilidad humana. Invitó a los estudiantes a preguntarse constantemente por las razones que los llevaron a elegir la carrera y a sostener esa convicción en los momentos de mayor exigencia.



Vocación que se construye en comunidad
Los estudiantes valoraron el testimonio como una experiencia cercana y motivadora.
Kevin López, estudiante de primer año, comentó: “Este tipo de charlas me motivan mucho a seguir con mi formación. Agradezco estos espacios porque nos demuestran cómo alguien graduado de esta universidad se está desempeñando con éxito”.
Por su parte, Alessandro Guzmán señaló: “Conferencias como estas me ayudan a no rendirme y a seguir motivado en mi carrera a pesar de las dificultades”.
José Sanabria, estudiante de segundo año, agregó: “Hay días en los que un estudiante de medicina siente que no puede más, y son testimonios como estos los que nos motivan a salir adelante”.
Raúl Núñez, de quinto año, calificó la charla como “emotiva”, destacando que ver a un exalumno en un puesto de dirección hospitalaria inspira a proyectarse profesionalmente.
Asimismo, subrayó la importancia de estos espacios para salir momentáneamente del entorno hospitalario y reconectar con la vida universitaria: “Son momentos que nos permiten regresar a la universidad, convivir con otros estudiantes y recordar nuestra formación; son actividades de gran ayuda para nosotros”.
Desde Bienestar Estudiantil, máster Eugenia de Carranza explicó que este tipo de encuentros forman parte de una estrategia orientada a fortalecer la identidad profesional mediante testimonios reales que vinculan experiencia, ética y liderazgo.
“Invitamos a profesionales integrales para que compartan testimonios reales que puedan servir como motivación y ayuden a reafirmar la vocación de nuestros estudiantes”, señaló.
La jornada dejó una reflexión compartida entre los asistentes: la vocación médica no se define en un solo momento, sino que se cultiva y se confirma a lo largo del camino formativo.
c)| Escrito por Marcela Cerna y Emma Aldana. Edición: El Cénit.


