Fotografía retomada de la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones
El 1 de marzo de 2026 se conmemora el centenario de la primera transmisión radial en el país, un hito que convirtió a El Salvador en pionero regional y dio origen a una industria que ha sobrevivido a crisis políticas, revoluciones tecnológicas y transformaciones digitales.
El 1 de marzo de 1926 se encendió oficialmente la primera estación radial salvadoreña. Fue identificada como AQM, impulsada durante la administración del presidente Alfonso Quiñónez Molina, tras conocer en México el uso gubernamental de la radio como herramienta de comunicación pública. Aquella señal, que transmitía en horarios limitados y con pocos receptores disponibles, marcó el inicio de una industria que hoy cumple un siglo.
La emisora estatal evolucionó posteriormente hasta convertirse en lo que hoy se conoce como Radio El Salvador. Diez años después de aquella primera transmisión, en 1935, el Estado abrió paso al sector privado, dando origen a las primeras estaciones comerciales. Ese momento detonó el crecimiento sostenido de la radiodifusión nacional.


Fotografías: Carlos Ramos, El Cénit.
Para Ana María Urrutia de Lara, directora ejecutiva de la Asociación Salvadoreña de Radiodifusores (ASDER) y directora de la Escuela Salvadoreña de Locución (ESAL), el nacimiento de la radio respondió a una necesidad humana esencial.
“La radio tiene la cualidad de volverse compañía. Está comprobado: no se puede vivir sin radio”, afirmó al reflexionar sobre el centenario.
De tres horarios diarios a la transmisión permanente
En sus primeros años, la radio salvadoreña transmitía únicamente en tres momentos del día: mañana, mediodía y noche. La limitación no era técnica, sino social: había pocos aparatos receptores. Sin embargo, la expansión fue inevitable.
Durante la década de 1950, el auge de las radionovelas marcó uno de los momentos más influyentes en la historia del medio, consolidando formatos narrativos que moldearon el consumo cultural de generaciones enteras. Más adelante, la radio informativa, comunitaria y musical diversificó la oferta.
La inmediatez convirtió al medio en pieza clave durante emergencias nacionales. Incluso hoy, en contextos de desastres naturales o fallas tecnológicas, la radio continúa siendo el canal más estable de información.
“Si se cae el internet, la radio sigue viva. Va por el aire. No necesita cable. En cualquier emergencia es el medio que orienta a la población”, explicó Urrutia.
El desafío no es sobrevivir, sino reinventarse
Frente a la revolución digital, muchos han anticipado la desaparición del medio. Sin embargo, la radio ha migrado a plataformas digitales sin abandonar su esencia sonora.
Streaming, aplicaciones móviles y pódcast amplían el alcance sin alterar el núcleo del formato: la voz como vínculo directo.
“El reto es diario. Somos creadores de contenido. La radio debe estar donde esté la audiencia, incluso en el teléfono celular, pero sigue siendo radio”, señaló la directora de ASDER.
El desafío principal no es tecnológico, sino creativo: producción constante de contenidos confiables en un entorno saturado de información y desinformación.


La radio universitaria como semillero
En ese siglo de historia, la radio universitaria ocupa un capítulo particular. Funciona como laboratorio formativo y como espacio de servicio comunitario.
Radio UFM 94.9, emisora de la Universidad Autónoma de Santa Ana, inició transmisiones el 14 de febrero de 2004 bajo el nombre de Radio UNASA FM. Nació como plataforma académica para que estudiantes de Ciencias de la Comunicación realizaran prácticas en un entorno real.
Carlos Ramos, coordinador de UFM 94.9, participó además en la producción de la campaña conmemorativa del centenario junto a ASDER.
“Me llena de orgullo estar haciendo radio, enseñando radio a nuestros estudiantes y, al mismo tiempo, producir la campaña que celebra un siglo de vida de la radio en El Salvador”, expresó.
En 2017, la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones otorgó una prórroga de veinte años a la concesión de la frecuencia 94.9 MHz, tras verificar el cumplimiento de los requisitos legales.
Experiencias como esta evidencian que la radio no solo transmite contenidos: forma profesionales y construye criterio.
Cien años después
La radio salvadoreña nació cuando el país apenas comenzaba a comprender el poder del espectro radioeléctrico. Un siglo más tarde, atraviesa pantallas, plataformas y dispositivos móviles sin perder su identidad.
En un entorno dominado por imágenes fugaces, la voz mantiene una cualidad única: cercanía sin intermediarios visuales.
La radio cumple cien años. Y lejos de apagarse, se adapta.
La señal continúa.
