El ingreso de vientos nortes ha provocado un descenso de temperaturas y ráfagas intensas en distintas zonas del país. Además del frío, las condiciones climáticas generan riesgos cotidianos como caída de ramas, cables sueltos y polvo en el ambiente. Especialistas y autoridades recomiendan medidas preventivas para reducir accidentes.
Durante los últimos días, El Salvador ha experimentado un descenso significativo de las temperaturas acompañado de fuertes ráfagas de viento, una condición asociada al ingreso de vientos nortes que afecta a gran parte del territorio nacional.
Las ráfagas han alcanzado velocidades de entre 40 y 60 kilómetros por hora, con mayor intensidad en zonas altas del occidente y nororiente del país. En estas regiones, las temperaturas podrían descender hasta entre 4 y 12 grados centígrados durante las madrugadas, mientras que en los valles interiores se prevén registros entre 15 y 19 grados, con condiciones más templadas en la zona costera.
De acuerdo con informes técnicos del Ministerio de Medio Ambiente, este comportamiento climático podría mantenerse durante los primeros días de febrero, con una transición temporal antes de un nuevo evento de vientos nortes previsto a mediados de la semana.
Más allá del frío, estas condiciones implican riesgos cotidianos para la población. La caída de ramas, el desprendimiento de estructuras, la presencia de cables sueltos y el aumento de partículas de polvo en el ambiente son algunos de los efectos más frecuentes de este fenómeno.
En este contexto, Protección Civil ha recomendado mantener vigilancia ante posibles caídas de objetos y evitar actividades que puedan generar incendios, como la quema de maleza o basura, especialmente en condiciones de viento.
Desde el ámbito académico, especialistas advierten que las ráfagas de viento pueden representar un riesgo tanto en espacios abiertos como en zonas urbanas. En ese sentido, la presidenta del Comité de Seguridad Ocupacional de la Universidad Autónoma de Santa Ana (UNASA), Máster Diana Villacorta, señaló que “las personas deben extremar precauciones al desplazarse por áreas abiertas, especialmente bajo árboles o estructuras que puedan desprenderse, ya que las ráfagas repentinas pueden provocar accidentes”.
Asimismo, recomendó mantener cuidado al transitar por zonas con cableado eléctrico o telefónico y sujetarse de los barandales al utilizar pasarelas y escaleras, debido al riesgo de pérdida de equilibrio provocado por el viento.
Especialistas también destacan la importancia de utilizar protección adecuada en actividades expuestas al polvo y partículas en el aire, como mascarillas y protección ocular, especialmente en personas con enfermedades respiratorias, niños y adultos mayores.
Estas recomendaciones se extienden al ámbito laboral y educativo, donde se sugiere el uso de equipo de protección personal en trabajos de mantenimiento, jardinería o carpintería, así como evitar transitar cerca de letreros, andamios o estructuras susceptibles a desprenderse.
Expertos coinciden en que este tipo de fenómenos climáticos, característicos de la temporada seca, pueden intensificarse en determinados períodos y afectar tanto la salud como la seguridad de la población, por lo que mantenerse informado y adoptar medidas preventivas resulta clave para reducir riesgos.

