c)| Escrito por: Máster Diana Elizabeth Villacorta Coto, Docente tiempo completo de la Escuela de Fisioterapia, UNASA.
En nuestro país, muchas personas ven la rehabilitación física, llamada también fisioterapia, como un lujo, un gasto que se puede evitar. ¿Para qué gastar en terapia?, “si al final el dolor pasa solo…”, es una frase muy común; sin embargo, esta percepción puede costar más de lo que se imaginan: calidad de vida, movilidad y bienestar a largo plazo.
La fisioterapia no es solo para aquellas personas que han sufrido lesiones graves. Es una herramienta clave para prevenir problemas musculoesqueléticos, neurológicos, mejorar movilidad y evitar complicaciones o secuelas futuras que afecten la realización de actividades de vida diaria y laborales.
Según Bispo Junior (2021) “La fisioterapia tiene como finalidad desarrollar, mantener y restaurar el máximo movimiento y habilidad funcional a lo largo de la vida” (p.3). En otras palabras, es que se brinda atención a niños, adolescentes, hasta adultos mayores según las necesidades o afecciones que estos presenten.
La fisioterapia es una herramienta fundamental para la prevención y recuperación de diversas afecciones. Según Hall M.C., Brody L. T. (2006) “El fisioterapeuta posee los conocimientos y destrezas clínicas necesarias para reducir o eliminar lesiones funcionales y discapacidades, con el fin de que las personas que buscan sus servicios logren la calidad de vida óptima posible” (p.1), con esto se entiende que el fisioterapeuta es un profesional altamente capacitado que emplea diversas técnicas y métodos de tratamiento, para brindar una atención integral al paciente. Su labor no se limita solo al masaje, aunque es una técnica útil, sino que abarca aplicaciones de ejercicios que proveen movimiento, neurorrehabilitación, colocación de equipos biomédicos, educación del paciente y prevención de disfunciones. Para poder brindar esa atención pertinente el terapeuta debe conocer la anatomía y fisiología del cuerpo humano y cómo funciona el cerebro pulmones, huesos, músculos, etc.
En El Salvador, el acceso a fisioterapia sigue siendo limitado, porque aún existen instituciones de salud que no cuentan con ese servicio y la falta de conocimiento e información contribuye a la indiferencia por las personas. Incluso algunos miembros del equipo multidisciplinario no conocen sobre las afecciones o lesiones que el fisioterapeuta puede tratar y que es necesaria la atención del paciente desde que está ingresado en los hospitales.
Muchos desconocen qué condiciones como el dolor crónico, los problemas posturales y la recuperación postquirúrgica pueden mejorar significativamente con tratamiento fisioterapéutico. En países donde la fisioterapia es reconocida y es parte esencial del sistema de salud, los costos médicos a largo plazo disminuyen y la calidad de vida de la población mejora, porque previene y evitan las secuelas o discapacidades que muchas veces se vuelven más costosas y afectan la economía del paciente, de la familia y del país.
En muchas comunidades incluso persiste la práctica de acudir a sobadores y masajistas empíricos como primera opción para aliviar sus dolencias musculoesqueléticas, desplazando el valor de la fisioterapia profesional.
Esta preferencia se comprende arraigada a patrones culturales profundamente establecidos por generaciones, donde han buscado alivio en estos espacios informales, generando confianza basada en las tradiciones, el acceso inmediato y el bajo precio.
Por lo mencionado anteriormente surge una pregunta: no es si se puede prescindir de la fisioterapia, sino cuánto cuesta en la salud el ignorarla. ¿Valdrá la pena tolerar el dolor o movilidad reducida cuando existe una solución al problema?
Ignorar la importancia de la fisioterapia puede traer consecuencias graves. La falta de un tratamiento adecuado puede derivar en complicaciones que afecten el bienestar general de las personas.
La fisioterapia no es un gasto, sino una inversión fundamental en la salud y calidad de vida de los pacientes. Como terapeutas tratamos una amplia gama de afecciones muchas veces desconocidas hasta para el equipo multidisciplinario. Es crucial comenzar la intervención fisioterapéutica desde que el paciente está encamado, para asegurar una mejor recuperación y facilitar su autonomía al momento del alta.
Cambiar la mentalidad hacia la fisioterapia es un paso necesario para que todos, desde pacientes hasta profesionales, reconozcan su valor y potencial en el proceso de sanación. Este cambio debe incluir a los estudiantes, quienes deben asumir con convicción el valor de la carrera y desarrollar una identidad profesional sólida y contundente. Así mismo para que la fisioterapia cumpla su rol de manera efectiva, es indispensable que los profesionales reciban referencias médicas pertinentes que permitan brindar un seguimiento adecuado, donde exista una buena articulación médico- terapeuta que no solo optimice mejor los resultados clínicos, sino que también fortalece el reconocimiento de la fisioterapia como una disciplina seria y esencial para los procesos de rehabilitación integral.
