Hace unos días se otorgó el Premio Nobel de Literatura al novelista húngaro, László Krasznahorkai, desde su nombre enredado y la afirmación de la misma Academia Sueca sobre la premiación del escritor: “Por su obra cautivadora y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte”. Sin embargo, leer diferentes reseñas sobre este último galardonado me llevó a la pregunta: ¿Cuántos latinoamericanos han ganado este laurel? En estos momentos no es tan difícil obtener dicha respuesta, basta con escribir en Google o en el nuevo motor de búsqueda, ChatGPT.

Según el sitio oficial de los premios, este reconocimiento ha sido entregado 118 veces a 122 ganadores; de ellos, seis han sido latinoamericanos, sí, únicamente seis.

  • Gabriela Mistral, poeta chilena, la primera figura latinoamericana y hasta el momento, la única mujer de la región en recibir el Premio Nobel de Literatura (1945).
  • Miguel Ángel Asturias ganó el Premio Nobel de Literatura en 1967, el mismo año en que García Márquez publicó Cien años de soledad.
  • Pablo Neruda, poeta chileno y figura clave de la literatura en español, fue reconocido en 1971.
  • Gabriel García Márquez, el gran escritor colombiano y máximo exponente del realismo mágico, recibió el galardón en 1982, con una de las justificaciones más memorables: “Por sus novelas y cuentos, en los que lo fantástico y lo real se combinan en un universo ricamente compuesto de imaginación, reflejando la vida y los conflictos de un continente”.
  • Octavio Paz, ensayista y poeta mexicano, fue premiado en 1990. La Academia destacó su “escritura apasionada con amplios horizontes, caracterizada por la inteligencia sensorial y la integridad humanística”.
  • Mario Vargas Llosa, escritor peruano y ciudadano español, es el último latinoamericano en recibir el premio hasta la fecha (2010), por su “cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia, la rebelión y la derrota individual”.

Este número es pequeño en perspectiva de la riqueza cultural que tenemos en nuestros países y de las infinitas historias encerradas en 19.2 millones de kilómetros cuadrados. Este número empuja a cuestionarse si es ¿Falta de visibilidad?, ¿Ausencia de lectores? o, en el peor de los casos, ausencia de escritores. Y más allá de la polémica, considero urgente conocer sobre estos laureles, leer sus obras y darle continuidad a su legado literario. Eso reafirmará nuestro compromiso de, en no mucho tiempo, regresar a plantar una bandera latinoamericana en los Nobel.

Al final, reconocer y difundir la obra de quienes ya han sido galardonados no solo honra su legado, sino que también abre el camino para que nuevas voces latinoamericanas encuentren su lugar en el panorama literario mundial. La literatura de nuestra región sigue viva, potente y lista para volver a brillar en los Nobel.

c)| Espacio cultural: «Entre líneas y versos», un proyecto de Arte y Cultura de UNASA, Escrito por: Lcdo. Abraham Rodríguez.

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