¿Puede la actitud de un docente transformar el aprendizaje universitario?

Los adultos recordamos a nuestro primer profesor, aquel que dejó huella por haber sido la primera persona que nos enseñó en parvularia, con el que entablamos una primera conversación y el que nos llenó de motivación para aprendernos las vocales con canciones, bailes, juegos y dinámicas enriquecedoras que no solo marcaban una actitud alegre si no un aprendizaje basado en experiencias y recuerdos agradables; en la educación básica, conocimos a esos profesores que con exigencias y disciplinas nos enseñaron a leer, multiplicar y a resolver problemas dentro del aula, experiencias que empezaban a denotar nuestro carácter e interés por seguir aprendiendo; en educación media, convivimos con profesores que con comentarios podrían hacer que nuestras perspectivas sobre un tema cambiará radicalmente de manera negativa o positiva, docentes que impulsaban a lograr metas y propósitos planteados, pero también con profesores que podían minimizar el esfuerzo académico.

Al llegar a la universidad, establecemos un primer contacto con docentes, los cuales son guías del conocimiento, expertos en el área de la asignatura y profesión, algunos se destacan por su rigor y exigencia, buscando en el estudiante pensamiento crítico y habilidades analíticas; por otro lado, docentes que mantienen un nivel de demanda grande en el aula fomentando habilidades competitivas, prácticas y de análisis adoptando un enfoque dinámico, motivador y entusiasta.

El aprendizaje en la universidad ha dejado atrás los métodos tradicionales centrados únicamente en la memorización y la repetición de conocimientos, asimismo, el docente ha evolucionado y experimentado una transformación profunda con el paso del tiempo, permitiéndoles impartir conocimiento con apoyo de material didáctico, dinámicas, uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación  y como parte de la innovación el uso de la Inteligencia Artificial; con ello los estudiantes potencian sus habilidades y transforman su conocimiento en base a experiencias adquiriendo aprendizaje de manera autónoma siendo los protagonistas de su educación.

La generación actual de estudiantes, requieren la aplicación de diversas técnicas, métodos y uso de herramientas virtuales para adquirir habilidades y experiencias significativas en la ejecución de actividades académicas y profesionales así mismo, desarrollar el pensamiento crítico y respaldar ideas con bases teóricas, prácticas y  analíticas, lo anterior va de la mano con la influencia de la actitud docente y dinámicas empleadas para motivar e incentivar a los estudiantes, proporcionando un ambiente de confianza y participación activa.

Es importante recalcar que, el rol que cumple el docente en la formación y motivación de estudiantes al momento del desarrollo de una clase a en las instituciones de educación superior (IES) resulta una clave primordial a la hora de impulsar el desarrollo académico (Vallejo, 2020).

Asimismo, es relevante destacar que las acciones y actitudes de los docentes en el desarrollo del aprendizaje significativo, gradualmente han marcado una orientación entre los mismos de: entre más entretenida, gratificante, lúdica y agradable le resulte a un estudiante la experiencia de aprender, dicho aprendizaje se hace más significativo, impactante y perdurable. (Garzón, 2014)

El docente debe estar dispuesto al cambio, a la transformación constante dentro del aula, al combinar rigurosidad y carácter con la empatía y actitud positiva, motivadora y dinámica que inspiren a los estudiantes a continuar aprendiendo, creciendo y que fortalezcan el interés por el desarrollo de la asignatura y área de especialización; con ello se asegura el aprendizaje significativo, con calidad y autonomía, lo que propiciará a la sociedad profesionales con calidad académica y actitudes positivas y propositivas.

Con lo anterior expuesto, ¿Cuál es mi respuesta ante la pregunta inicial? La respuesta es sí, la actitud del docente universitario puede marcar la diferencia más de lo que creemos en la formación profesional, y no hablando solo de la cantidad de conocimiento que se brinda, si no, de la manera en que se transmite y se aplica en la vida real, brindando al estudiante aprendizaje por experiencias positivas, prácticas y reales dentro del área de formación. Sin duda, los docentes tenemos un reto en la actualidad y es el de transformar el aprendizaje significativo de los estudiantes con experiencias enriquecedoras, positivas y de motivación para el futuro profesional.

Escrito por Máster. Isabel Alejandra Flores Ruíz

Docente tiempo completo de la Escuela de Fisioterapia, UNASA

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